Publicado 5 horas atrás en ELPAIS.com - Sección Cultura
La corrida goyesca, como tal, es lo de menos. Lo importante es el marco, el color, el gentío, la feria, la escenografía... Desde el año 1954, en que fue creada por Cayetano Ordóñez, la goyesca ha ido degenerando, degenerando, al igual que aquel picador de Belmonte, quien, del mismo modo, según palabras atribuidas al maestro, llegó a ser gobernador civil. Hoy, todo se reduce a una pasarela de famosos -pocos- y una muchedumbre que se apiña extasiada en la calle principal de este rincón
cuajado de grietas y precipicios para contemplar a bellas rondeñas que viajan en refulgentes carruajes tirados por briosos y enjaezados corceles, o a caras conocidas que vuelan en tacones alpinos desde los que parecen levitar, y miran sin ver, con la preocupación, eso sí, de ser vistas y deseadas. Pero así es Ronda.
